
Rubén de la Barrera (31 años)
Miriam Gómez (30)
Provenientes de:
I.E. Tarsis (San Lúcar de Barrameda, Cádiz)
I.E.B. Castellarnau
(Sabadell, Barcelona)
Contacto: kerkus78@hotmail.com
RUBÉN DE LA BARRERA Y MIRIAM GÓMEZ
Rubén nació el 5 de junio de 1978 en el seno de una familia cristiana, al igual que Miriam, pero tan sólo unos meses después, concretamente el 10 de marzo de 1979. Rubén dio su primer paso en la fe con 8 años y no fue hasta los 17 que decidió libremente bautizarse y ser miembro de la Iglesia Evangélica Tarsis, en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz). Miriam decidió comprometerse en seguir a Jesús con 11 años y con los 13 dio testimonio público de este paso bautizándose en la Iglesia Evangélica Bautista “Creu Alta”, actualmente “Castellarnau”, Sabadell (Barcelona).
Después de caminar cada uno en búsqueda del propósito de Dios para sus vidas, con momentos de crecimiento y otros de crisis, Miriam y Rubén coinciden en un viaje misionero en Perú, donde se despierta un sentimiento que acabará en boda el 2 de septiembre de 2006, un año y medio después de haberse conocido. Junto con el inicio de la relación se afirma y direcciona la búsqueda de ese propósito de Dios en común. El primer paso tras la boda fue ir al Seminario Teológico UEBE, Alcobendas.
Durante estos casi cuatro años el Señor ha ido mostrándoles el propósito de Dios para sus vidas mediante el estudio del programa académico para el Grado en Teología, a través de las prácticas ministeriales en las iglesias que los han acogido: IEB “Castellarnau” (Sabadell), IEB “Villaverde” (Madrid), IEB “El Buen Pastor” (Madrid), IEB “El Buen Pastor” (Toledo), IEB “El Buen Pastor” (Misión Bautista en Guinea Ecuatorial), 1ª Iglesia Bautista de Madrid “Lacy”. Esta formación se ha concretado en actividades con niños, adolescentes y jóvenes, evangelización, mantenimiento, predicación, discipulado, escuela dominical, área social, misiones, etc. También ha sido importante como complemento a la preparación la convivencia entre los compañeros y personas que forman la familia del seminario, junto con los trabajos realizados para el bienestar de la comunidad.
Tanto Rubén como Miriam quieren agradecer en estas líneas finales a todos estos que, juntamente con el Señor, han colaborado en parte de su formación a través de diferentes áreas o ministerios, y en el descubrimiento y práctica de sus dones que se concreta en una conciencia misionera integral que tiene como base el sermón programático de Lucas: «El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón, a pregonar libertad a los cautivos y vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos y a predicar el año agradable del Señor». Lucas 4: 18-19 (RVR95).
Gracias a Dios, a la comunidad del Seminario, a las iglesias, a nuestras familias y amigos por haber dedicado tiempo, oraciones y esfuerzo en nuestro crecimiento y proyección vital. Somos conscientes que esto es solo el comienzo del camino y que aún nos queda mucho por aprender, pero este último tiempo ha sido básico para crear unas bases estables sobre las cuáles seguir aprendiendo, para buscar la excelencia y para ser una herramienta útil en la Iglesia de Cristo.
¡A Él sea la gloria, por los siglos, Amén!